La señora hispánicaObserva en la foto estas dos mujeres. No son de una misma familia, no se conocen, pertenecen a generaciones distintas pero repiten el gesto, la postura, la actitud. Son señoras españolas. Pocos grupos étnicos tan definidos.No se ve en esta fotografía ningún ejemplar joven pero, en esa etapa, la señora española luce una larga melena en su color natural. Luego, como vemos aquí, evoluciona hacia la media melenita. Con la madurez, llegarán las mechas. De mayores son todas rubias y llevan el pelo cortito: Se hace una cómoda.
Obsérvese en la foto un ejemplar macho. Las ignora. Eso se debe principalmente a la ausencia en el entorno de una hembra mas jóven. Aunque aún no se sabe con certeza si al señor español le van las de 18 o es que le excitan las largas melenas.Tampoco ellas están muy interesadas en él. Desde la aparición del subgénero boy en los ritos prematrimoniales, ellas comparan y se les quitan las ganas. Una vez mas la duda es hasta que punto la depilación total del macho boy influye en sus preferencias.

Hace ya un rato largo que no bajo al sur, pero pronto me voy a perder unos días por Andalucía. Así que he pensado que mejor voy desempolvando a ese andaluz que hay en mi para estar a tono.Estas son unas flamencas nativas de Nueva Zelanda. Participaban en un festival internacional folclórico y gastronómico en Christchurch. Sinceramente agradecí el esfuerzo que hacían (uno se siente tan andaluz en las antípodas), sobre todo la cantaora. Para alguien con acento inglés, meter jipíos en aquello de Maria la morena puso potaje tenía mucho mérito.
También es verdad que, comprobado hasta que punto dominaban el flamenco, ya no me arriesgué con la paella.
Se que mi edad tiene mucho que ver con mi visión de este asunto. Vale, que sirva pues de testimonio de la percepción que de la diversión nocturna tiene un pobre anciano.
He sido un gran amante de la vida nocturna. Amaba salir de noche casi tanto como lo detesto hoy.
Hoy, se diría que la noche se ha convertido en una competición en la que se ha divertido mas el que menos ha dormido.Y se alardea de ello: Yo dos noches sin dormir, igual que antes se alardeaba de ligues.
No dormir ya no es la consecuencia de una noche divertida donde surge algo o alguien que te mantiene despierto. No dormir es el fin. Y para eso no se busca diversión o compañía, se buscan sustancias.
La noche era un filtro selectivo por el que solo pasaba gente mas relajada, abierta, bohemia, mas golfa, mas divertida. Enrollada. Hoy sale todo el mundo. La noche no mejora la oferta.
Hay solo una cosa que me gusta ver en estas noches que ya no son las mías. Esos grupos de guerreras, vestidas para matar, que bajan en grupo desde sus barrios. Pues si, fíjate, las chicas.
En este país nos apuntamos a un bombardeo. No solo adoptamos a Papá Noel y su arbolito sino que celebramos Halloween y a este paso, cualquier día de estos, acción de gracias. Tenemos semana blanca y noche en blanco y llenamos de monedas cualquier cosa como si fuera la fontana di Trevi, gastamos lencería roja para el nuevo año y atamos candados a los puentes como el que mas. En Madrid, por ejemplo, ahora algunos pasos de semana santa tienen costaleros (olé que bien) a la andaluza. Ninguna tradición o costumbre, siempre que sea lúdica nos es ajena.
Este árbol cargado de chupetes está en el parque de Frederiksberg en Copenhague aunque parece ser que hay otros similares en diferentes lugares de Dinamarca e incluso en la isla de Skansen, en Estocolmo. Cuando el mamífero ya no necesita de él, el padre lo acompaña a colgar en el árbol su chupete con una carta o nota de despedida de su primera infancia. Siempre pensé que esto lo hacían como consecuencia de las bajas temperaturas a las que están sometidos durante el invierno. Recientemente he sabido que ya tenemos uno en Torremolinos.