13 de abril de 2013

Paisaje para una novela 37


Madrid 
Perico pedalea de vuelta a casa de Julia. Hace frío y la avenida está casi desierta. A medida que se aleja de Ana el camino se le hace mas cuesta arriba.

(Y no estar loco. Federico Contador)*


*Título y autor ficticios

9 de abril de 2013

Sara vuelve a la Gran Vía


Y la vuelve a armar
Como en sus mejores días, esta mañana Sara ha vuelto a revolucionar la calle donde triunfó. Esta vez no era un estreno, era su adiós.
No diré vaya con Dios, mejor con Sampedro.




8 de abril de 2013

Sarita de la Mancha


Mi Sara
Me abordó una noche en la cola del cine Torre de Madrid (ya desaparecido).
-¿Te importa que me ponga aquí contigo? Es para disimular y que no me reconozcan.
Es posible que alguien no le viera la cara pues el enorme cuello levantado del visón le sobrepasaba con mucho el moño. Lo que era casi imposible es que alguien no se fijara en una señora con un visón blanco hasta los pies de espía de entreguerras haciendo cola.
Creo que solo fui capaz de balbucear: por favor, Sara.
Yo diría que Sara no triunfó por guapa, ni por cantante ni por actriz. Triunfó, como muchas otras, porque era auténtica. Es muy difícil tener una vida tan cosmopolita, codearse con intelectuales, personalidades del arte, la ciencia y la política y que todo eso no te afecte. Sara nunca dejó de ser una chica de pueblo encantada de haber triunfado. Y de conocerse.
Hasta siempre, Sarita.

7 de abril de 2013

El casco

 
Lo que se me pasa por la cabeza
Hablan de imponer el uso obligatorio del casco a los ciclistas. ¿Y yo en que pienso? Me pregunto quien venderá los cascos en este país y en manos de quién estará la decisión de imponer esta norma que le llenará los bolsillos. Y en cuánto se pagará por un regalito así. ¿En qué me han convertido todos estos?


4 de abril de 2013

Vida interior

 
Todos tenemos la nuestra
Estos modelazos de ropa íntima que hoy se gastan son para enseñarlos (tuyamentiendes). La otra posibilidad de lucirlos: ese accidente con el que te amenazaba tu madre para que fueras limpio, es muy poco probable.

Luego está el gimnasio. A la mitad de los socios del mío, solo con verles los gayumbos, les hubieran aplicado la ley aquella de vagos y maleantes.  Me alegra pensar que a pesar de ese aspecto tan conservador y aburrido que traen, tienen sus fantasías e inquietudes interiores.

Aunque me inclino a creer que a mas de uno se los ha comprado su señora con la aviesa intención de que, si se le ocurre ligar, la otra se descojone.