14 de septiembre de 2015

El Pequeño Broadway y otras defunciones

Glorieta de Bilbao
Cuando Trini Giménez era candidata a la Comunidad de Madrid y hacía campaña por Chamberí, muy ocurrente ella, dijo que iba a convertir la calle de Fuencarral (el tramo entre las glorietas de Bilbao y Quevedo) en el Pequeño Broadway. Este corto tramo aún concentraba cinco salas de cine aunque, ya para entonces, había perdido dos de las siete que llegó a tener.
Hoy solo quedan dos salas en funcionamiento: El Proyecciones y el Paz aunque este último parece ser que se va a convertir en un centro comercial como los vecinos Roxy A y Roxy B.
No podemos quejarnos: a falta de Broadway, en Bilbao nos han puesto el Empire State Building. Si, junto enfrente del fenecido Café Comercial.
No muy lejos de allí, ha muerto otro de los clásicos madrileños: La pastelería La Duquesita (desde 1914) Si lo llego a saber antes, me doy un atracón de bambas de nata almendradas. 
Madrid se desmorona pero quizá yo adelgace.






9 de septiembre de 2015

¿Quién no tiene un seguidor?


Yo tengo 106
Al menos eso consta en mi blog pero, entre tu y yo, no creo que sean mas de 10 o 15.
A pesar de su imprecisión, por no hablar de su significado real, a esto de los seguidores se le da una importancia descomunal. Ya hay gente, y medios, que todo lo miden en likes, followers y retuits. Y ahora mi ayuntamiento: que dice que serán de obligado cumplimiento las propuestas ciudadanas en su web que obtengan un número x de seguidores.
Kamikazes de internet, desde aquí os lo pido, no os cebéis con nosotros que no saben lo que hacen. O eso quiero creer.



7 de septiembre de 2015

De Harajuku a Malasaña


Qué miedo la globalización
La primera vez que vi a un perrito en un coche de bebé fue en Tokio, en un bar de Harajuku. Antes, ya me había pasado a ver una famosa tienda de moda para perros en Takeshita street. De eso han pasado 6 años. Entre tanto, un conocido mío abrió una boutique de accesorios de lujo para perros a un paso de la milla de oro madrileña (no funcionó) y todos hemos visto crecer el comercio perruno por todas partes.
Hace unos días, esta paisana paseaba a su animal de esta guisa por la calle Fuencarral en Madrid. Nadie parecía extrañarse.

 

4 de septiembre de 2015

Han vuelto


Y aparcan.
De repente, la calle vuelve a estar llena de coches. Eso quiere decir que han regresado de las vacaciones. Y lo que es peor: quieren contarlas.
De nada sirve que no salgas, que no cojas el teléfono, que no vayas al bar. Nada evitará que el vecino te cuente en el ascensor que dormía con manta.
No van a permitir que se les vaya el bronceado -¡uy, esto ya  no es nada!- sin que lo veas. Asúmelo.
¿O creías que esa cantidad indecente de sefies cerveceros y platos de marisco que has venido recibiendo te eximía del relato?


1 de septiembre de 2015

He vuelto

 
Nuevas fotos
No hay mal que por bien no venga. Este verano he estado pachucho. Esto me ha servido para saber un poco mas de mi.
Qué manera de cambiar las prioridades. Entre que yo no pudiera dormir y la salvación del Amazonas lo tenía clarísimo. Mi dolor era superior al del continente africano. La oscilación de mi fiebre mas importantes que la del Dow Jones. Mi pena, mayor que la de todos los olvidados del mundo. Ese mundo que acababa en los pies de mi cama.
Con semejante estado de ánimo me costaba mucho interesarme por las lecturas, las películas o cualquier otra de mis aficiones. Por ejemplo, la fotografía.
Hace ya tiempo que estoy bien y hago mi vida normal. Salgo. Mi vida normal quiere decir, entre otras cosas, que siempre vuelvo a casa con alguna foto nueva. Sin embargo, estas fotos que tomé la semana pasada son las primeras que he hecho en todo el verano. Ya no he parado.
Creo que finalmente he vuelto.