Es lo que toca
Hoy, el día de la radio, mañana, el de los enamorados. Yo no me
pienso complicar la vida: lo voy a celebrar en el bar que hay debajo de mi
casa. Ahí te tomas un cortado y te sale el amor por las orejas.
Su camarera cubana te recibe
con un buenos días cielete y ya es un
sinparar: que vas a querer, mi amor. Aquí
tienes, cariño mío. Gracias, corazón. Hasta luego, amorcito. Eso sin
provocar que, si le das palique, te sigue haciendo arrumacos verbales en cada
frase sin a penas repetir el apelativo.
A falta de amor buenas son tortas. Con nata,
por favor, Karina.
