13 de febrero de 2018

Amor


Es lo que toca
Hoy, el día de la radio, mañana, el de los enamorados. Yo no me pienso complicar la vida: lo voy a celebrar en el bar que hay debajo de mi casa. Ahí te tomas un cortado y te sale el amor por las orejas.
Su camarera cubana te recibe con un buenos días cielete y ya es un sinparar: que vas a querer, mi amor. Aquí tienes, cariño mío. Gracias, corazón. Hasta luego, amorcito. Eso sin provocar que, si le das palique, te sigue haciendo arrumacos verbales en cada frase sin a penas repetir el apelativo. 
 A falta de amor buenas son tortas. Con nata, por favor, Karina.

5 de febrero de 2018

Año de bienes


Esto es Suecia
Con la que está cayendo en el país, este año va a ir todo de maravilla. Un blanco manto va a borrar las líneas fronterizas, va a poner en evidencia la inoperancia del ejecutivo (tal que hace poco en la AP 6) y - ¡milagro!- van a dimitir todos. Las bajas temperaturas templan los ánimos y harán que los partidos se acerquen para campear el temporal.
España nevada no es tan diferente de Suecia.

3 de febrero de 2018

Mujer exhausta

Ñi, ñi, ñi…
Es agotador enfrentarse cada día con un enemigo que ataca sin avisar. Aparece donde menos te lo esperas. En tu madre, sin ir mas lejos, aunque tus hermanos no lo noten. En tu mejor amigo que se cree tan feminista. Y en tu chico que no termina de pillarlo, el pobre.
Es un enemigo que no da la cara. Se esconde tras la barra en ese viejo camarero tan caballeroso. Se agazapa tras tu peluquera, tan señora.
Porque te topas con un machista le pones en su sitio y te quedas tan agusto pero ¡ay, el micromachismo! El micromachismo es un ñi, ñi, ñi… que te mina las defensas.

1 de febrero de 2018

Tracatrá (2)

 

Madrid-Lisboa
En los viejos tiempos casi todos los viajes largos en tren se hacían por la noche. Supongo que para que, dormido, se te hicieran mas cortos. Era mucho suponer.
Yo no pegaba ojo. Hasta la litera llegaba el pregón de los vendedores que desde el andén vendían los afamados productos locales: tortas de aquí, almendras de allá o bocatas de chorizo. Y parábamos en todas las estaciones. Yo las contaba con la esperanza del que cuenta ovejas pero terminaba saliendo al pasillo a fumar otro.
En los Madrid-Lisboa de finales del siglo XX era muy frecuente encontrarse con grupos de chicas españolas. Sabedoras de su éxito entre los portugueses, peregrinaban a Portugal a hacer de suecas en Torremolinos. Yo no las veía tan distintas de las portuguesas. Excepto por lo del bigote: nuestras vecinas llegaron a la depilación un poco mas tarde que nuestras chicas. De cualquier modo, era cierto que las españolas gustaban mucho. Me lo dijo uno de Setubal que me invitó a garrapiñadas en el pasillo.También tenía bigote pero era mas guapo que yo.