12 de julio de 2017

El campo


No se yo, tanto oxígeno.
Leo con sorpresa que los madrileños tenemos la esperanza devida mas alta de toda España. Pero,¿lo sano no era el campo? Porque de eso en Madrid queda poco.
Yo siempre fui un poco reticente a esa obsesión por el oxígeno que tienen en el campo. De niño volvía de aquellos largos veraneos en el pueblo como una víctima de la hambruna africana: negro de piel y en los huesos, mi imagen era en si misma una denuncia de esa falacia que asegura que el campo sienta bien.
A ver, tranquilo si es, lo cual es estupendo si tienes la cachaza necesaria. De otro modo, esa paz te puede atacar los nervios.
Que conste que me gusta el campo y a menudo hago escapadas para disfrutarlo. Pero eso: escapadas, no sea que me vaya a dar algo.
Las cosas buenas, como sabes, o son pecado o perjudican la salud.

9 de julio de 2017

Por qué decimos how


WTF
En los 70 anduve yo por San Francisco que era por donde había que andar en ese tiempo. Descubrí entonces, que allí el inglés era mucho mas simple y que mi acento no era ningún problema para nadie. Pero su afán de simplificar tenía sus inconvenientes: me costaba mucho entender la prensa local porque todo estaba lleno de siglas, abreviaturas y apócopes cuyo significado desconocía.
Con la llegada de internet las abreviaturas a la americana se han multiplicado y la fórmula se ha extendió a todos los idiomas.
Hoy en la red se escribe en un idioma de abreviaturas inventadas y no hay día que no descubra unas nuevas siglas que ya todos usan como de toda la vida. Temo que si me desconecto durante una semana ya no entenderé nada.
Enfin, que se veía venir. Ya en el patio del cole bailábamos la vieja danza ritual de los apaches:
Por qué decimos how
Por qué decimos how
Es mas fácil decir how
que decir cómo has estao


7 de julio de 2017

Brackets


Rio on my mind
Ha sido verle en el metro y mi mente ha viajado a Rio de Janeiro. Concretamente me ha llevdo a una noche en una disco donde un chaval parecido me explicaba lo difícil que es besar con ferros.
¿Por qué no recuerdo la Ley de Gay-Lussac y no olvido la letra de La Zarzamora?
¿Por qué no recuerdo ni de qué trataba El lobo estepario y permanecen en mi mente bobadas sin importancia?
Te lo digo: mi memoria selectiva es impresentable.


3 de julio de 2017

Orgullo y absentismo


No he estado a la altura.
Es el primer año de muchos que no voy a la mani. Aun así ha sido imposible no participar de algún modo de una fiesta que lo ha inundado todo.
Por mi barrio, sin ir mas lejos, vagaban señores extranjeros en pantalón corto un poco perdidos a los que he tenido que ayudar con su orientación. Mi tienda favorita se llenó de pollas y en Cibeles conocí el mapa gay del metro madrileño y a su autor camuflado de escocés. De todo ello he dado cuenta aquí.
También vivi un rato el rollo Chueca, camino del teatro Calderón donde volví a ver a los chicos de Briefs (ya te hablé de ellos). Al pasar por la Gran Vía el show lo formó un coche de bomberos desde el que uno del cuerpo grababa con el móvil a los gays que le lanzaban sentidos besos desde la calzada.
También, como habrás notado, visité la espléndida exposición de Isabel Muñoz en Cibeles: El derecho a amar.