No se yo, tanto oxígeno.
Leo con sorpresa que los madrileños tenemos la esperanza devida mas alta de toda España. Pero,¿lo sano no era el campo? Porque de eso en
Madrid queda poco.
Yo siempre fui un poco reticente a esa obsesión por el oxígeno
que tienen en el campo. De niño volvía de aquellos largos veraneos en el pueblo
como una víctima de la hambruna africana: negro de piel y en los huesos, mi imagen
era en si misma una denuncia de esa falacia que asegura que el campo sienta
bien.
A ver, tranquilo si es, lo cual es estupendo si tienes la
cachaza necesaria. De otro modo, esa paz te puede atacar los nervios.
Que conste que me gusta el campo y a menudo hago escapadas para
disfrutarlo. Pero eso: escapadas, no sea que me vaya a dar algo.
Las cosas buenas, como sabes, o son pecado o perjudican la
salud.

