Madrid, calle de Serrano.
Pincha cualquier foto y verás una oferta de trabajo. Increible, ¿no? Mira que si este blog ayuda a alguien a encontrar curro.
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Estoy colgado
Hace poco caí en la cuenta de que ninguna foto hecha por mi decoraba las paredes de mi casa.
¿Cómo quiero que alguien cuelgue mis fotos, pongamos el MOMA, si ni siquiera yo las cuelgo en mi hogar?
Elegir las que habría de enmarcar ha sido un duro proceso en el que he ido depurando, no sin dolor, hasta quedarme con seis. Empecé por elegir un tema: gente y finalmente me decidí por sus siluetas.
Este proceso me ha obsesionado un poco y desde hace días veo siluetas allá donde voy. Ayer hice estas nuevas fotos.
Cara y cruz
En mi mente Carnaval no se relaciona con Brasil, ni siquiera con Cádiz. Carnaval va asociado a Sitges. Allí disfruté de carnavales muy locos cuando estaban prohibidos en casi todas partes.
Al llegar estas fechas siempre me vienen recuerdos de Sitges.
Viví un Sitges post adolescente de gueto de playa gay con hamaca 24 horas. Un Sitges de Pachá, adelantándome dos décadas a la fusión de géneros. Un Sitges nudista cuando los trenes paraban en la Playa del Muerto para regalar insultos a los “maricones” y a cambio recibían cantazos. Hice cola en sus discos esperando a las 00:01h del domingo de resurrección para poder bailar sin caer en el pecado. La paradoja es que sin la posibilidad de desfogarte en las pistas, en semana santa no paraba uno de pecar.
No he pasado en Sitges muchas vacaciones propiamente dichas, han sido mas bien escapadas, a menudo desde Barcelona, junto a Joan, un amigo muy querido. Cuando el murió dejé de ir a Barcelona porque no me gusta tocar ahí donde me duele.
El destino quiso que, con el tiempo, volviera a Sitges para acabar una historia de amor que había durado muchos años.
Los malos recuerdos se imponían como para pensar en volver. Pero Sitges siempre sabe como hacer que regreses y desde hace unos años ha puesto a mi disposición un apartamento que aprovecho esporádicamente. Durante el festival, algunas navidades... No he vuelto al Carnaval.
O póntela
Llegan los carnavales si es que alguna vez se fueron. En carnavales hay dos formas de disfrazarse: ponerse una máscara o quitárse la que uno lleva el resto del año. Así, un año mas, alguno dejará ver la puta que lleva bajo la barba y alguna el payaso destrozón que vive embutido en su falda estrecha.
No creo que este año yo participe en el carnaval. Bueno, el jueves voy a ARCO.
Ola de calor
Madrid combate la ola de frío llenando las calles de publicidad que hace subir las temperaturas.
Como diría Ann Miller: It´s too darn hot.