1 de diciembre de 2010

A propósito de Audrey

La semana pasada vi a Audrey Hepburn en un exposición de Barbies.
Como la han convertido en icono hortera de modernos y otras especies afines me negaba a publicar su Barbie.


Esta masificación de todo es una lata, sinceramente. Estoy seguro que en algún piso de diseño de algún barrio periférico hay una
Audrey en el salón con dos metros de pamela que ha comprado alguien que sabe aproximadamente como se llama, que no ha visto ninguna de sus películas y, lo que es peor, ni siquiera es gay.
Pero qué coño, me gusta mucho Audrey. Y Eliza Doolitle y Sabrina y Holly y aquella de Dos en la carretera.

16 comentarios:

...Runagay dijo...

Quizá sea la estrella a la que le viene mejor la copia muñequil. No me mola la Hepburn.

Squirrel dijo...

Con el tiempo me quedo con Dos en la carretera, que en su día no comprendía. Hay que ser adulto para comprender las historias de amor adulto... Y Albert Finney también ayuda a que me gusta, claro.

SRO dijo...

he visto esa lámina de Audrey en la que está con la larga pipeta, rodeada de colores estridentes en muchas casas -ahora muchas jóvenes dedican una o dos paredes al estilo pop- y también he pensado cosas parecidas: cómo un icono tan cool en su día se ha transformado con la masificación y las copias chinas en expresión de la vulgaridad y del mal gusto

SRO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
calamarin dijo...

Cuanta razón en tu reflexión... pero cuanta, cuanta...

Adrianos dijo...

¿pero pero no han dejado nada sin copiar/vulgarizar en esa exposición de barbies?

donde están los locos piromanos cuando se les necesita?

theodore dijo...

Te digo lo mismo que calamarín. Lo mismitico.

Pero añado besos.

CaféOlé dijo...

Siempre he encontrado a Audrey muy adorable pero la detesto en su papel de Holly Golightly. Nunca me ha gustado demasiado "Desayuno con diamantes" pero desde que las fashionistas de medio mundo han convertido a Holly en icono de estilo aborrezco esa película hasta límites insospechados.
Me quedo con la Reggie Lampert de "Charada" que también llevaba vestidos de Givenchy y tenía unos diálogos deliciosos.

Muak.

Alforte dijo...

Suscribo la acertada apreciación de calamarin y theo sobre tu post.
A pesar de todos los pesares yo también caí bajo los dulces encantos imperecederos de Audrey.

Marian Kisses

senses and nonsenses dijo...

¡cuánto daño ha hecho IKEA en nuestras vidas!
a "esa" imagen, a mí siempre me dan unas ganas tremendas de pintarle un bigote, o un parche...

pues yo suscribo a Café Olé.
adoré a Audrey en esa Historia del Cine que nos regaló Pilar Miró en tve hace años, pero no soporto a Holly Golightly, ni lo pija que es. (yo soy más de Sally, ¡Viva Sally Bowles!, creo que a Theo le pasa lo mismo).
me gusta más la Audrey de Vacaciones en Roma, Charada o Dos en la carretera.
la barbie de My Fair Lady era inevitable.

un abrazo.

theodore dijo...

Totalmente, senses, totalmente, a Holly nunca la soporté mucho, pero mira, ahí estaba. Pero ahora veo su imagen-icono y es que me da una grima que no puedo con mi vida, jaja.

Lástima que Sally-Liza sobrepasa las hechuras de una Barbie, que si no, sería la reina de la expo.

Uno dijo...

A TODOS, que sepais que Audrey no tiene la culpa de que IKEA, los chinos y los aspirantes a diseñador de medio mundo la hayan elegido como icono del estilo.
Ya he explicado cómo me molesta toda esa moda pero me parece injusto que se la aborrezca por ello.
Añadir que yo también me quedo con "2 en la carretera" (qué mal a envejecido Albert Finney)y que pocas actrices han conseguido hacer tal cantidad de personajes inolvidables con nombre propio.

Y para que no os pongais mas pesados con Sally, ahí va eso:

http://oneandonlydolls.com/images/lizaspecialbg.jpg

CON UN ABRAZO ENORME PARA TODOS.

pe-jota dijo...

Sigo desayunando en Tiffany siempre que puedo.

Uno dijo...

PE-JOTA, hubo un negocio de desayunos especiales que te enviaban a casa que si no me equivoco se llamaba Desayunos con diamantes. Abrieron en Chueca. Luego los vi por detrás del Palafox y creo que ya no existen mas. Y es que, ya se han perdido las buenas formas. ¿Qué trabajo cuesta hacer las cosas bonitas aunque no sea mas que un polvo?
Aint no class, que decía Mama Morton.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Siempre quise meterme pal cuerpo la cena que se mete la Audrey en una cama de un hotel perdido en medio de francia.

Ella no tiene por qué pagar por haberse puesto de moda, sabes que si a los modernos les dicen que pongan en su salón una foto tamaño elefante de marajá de cualquier actriz ellos la ponenen, para ser moderno hay que ser en primer lugar obedientes.

Uno dijo...

VICTOR, me apunto esa gran verdad sobre modernidad y obediencia en mi decálogo vital.

Un abrazo