Las madres del cordero
Las Escuelas Pías de San Antón funcionaron hasta 1989. El vetusto edificio adquirido por el Ayuntamiento se abandonó. Se incendió, se apuntaló y se convirtió en una gran mole cochambrosa y en un estorbo para la circulación.
Recientemente se ha inaugurado como sede del Colegio de los arquitectos madrileños. Allí se puede ver la exposición Espacios para la cultura que muestra los muchos museos, bibliotecas y espacios culturales que se han levantado en España durante los llamados años de bonanza (la otra, no la de los Cartwright)
Qué bien aprovechar el crédito para espacios culturales. Mucho mejor que para aeropuertos sin aviones.
Esta muestra ya se vio en un espectacular montaje, bellísimo, en el Salón de Reinos. el antiguo museo del Ejercito que, curiosamente, también se desmanteló para ampliar el Prado y ahí está vacío y muerto de risa.
Un millón de euros se gastó Esperanza Tatcher en el concurso de arquitectos para los edificios de una futura Ciudad de la Justicia. Zaha Hadid, Foster y todos los grandes iban a levantar en ella su edificio que tenía que ser redondo (una ocurrencia). De todo esto, queda un edificio en medio de un páramo que es ya un monumento a la megalomanía y el abuso. Es redondo claro. Lo llaman el donut.
No, no les ha ido nada mal a los arquitectos.
A mi me gusta lo que han hecho con el viejo edificio de las Escuelas Pías. No se qué pensará Moncho Alpuente, antíguo alumno del colegio. Si hombre, aquel de Las madres del cordero.