30 de marzo de 2012

Paisaje para una novela 19

Puesta de sol en la costa de Portugal
El mar puede ser cruel. Puede incluso matarte. Y puede también mostrar una naturaleza generosa y regalarte momentos inolvidables.
A Manoel esos momentos siempre le pillaban en la cama del grumete.

(Marinero sin luces. Chico Do Carmo)*

*Título y autor ficticios.



12 comentarios:

Argax dijo...

Manoel nunca echó de menos esos momentos. Murió abrazado a lo que más quería: la juventud.

Laura Uve dijo...

Bien por Manoel... seguro que estaba cansado del espectáculo de la puesta de sol.

Besos!!

Susan Lenox dijo...

Forever Alberti !!!!!!!!!!

Joaquinitopez dijo...

¿Y al grumete?

Melvin dijo...

Es que una partida de streep-poker en el camarote siempre tira mucho, si luego encima te tiras al grumete...la jugada sale redonda y la puesta de sol o la marejada ya no parecen tan relevantes ¿o si? Besote.

calamarin dijo...

Las puestas de sol no son lo mío, prefiero los amaneceres... y que me canten aquello de, si amanece y ves...

Lola Mariné dijo...

Muy bonita la foto.
Se ve tan pequeño el barquito ante la inmensidad del océano...
Saludos!

Uno dijo...

ARGAX, ¿tu también la has leido?

LAURA, el sexo puede con todo.

SUSAN, no sabía que el grumete era italiano.

JOAQUINITO, el grumete era insaciable.

MELVIN, se ve que has navegado lo tuyo

CALAMARIN, no puedo imaginar un amanecer mas horrible que despertarme con a la Jurado gritándome a la oreja "amame otra bvez, amame otra vez".

LOLA, muchas gracias.


ABRAZOS PARA TODOS

Javier Arnott Álvarez dijo...

Obviamente descubriendo nuevos horizontes.

senses and nonsenses dijo...

si me viene la muerte que me pille en la cama del grumete. ¡anda que no!

Justo dijo...

Hay otros mundos, pero están en este -en el ombligo del grumete, tan grandioso como ese horizonte en esplendor-.

Uno dijo...

JAVIER, SENSES, JUSTO, me han gustado mucho vuestros comentarios. Dan sentido a la novela.
Gracias. Un abrazote.