20 de junio de 2015

Viva el cemento


Las plantas, son cosas de urbanitas.
He llegado a esta conclusión a través de la observación empírica de la realidad rural. Por ejemplo, vas a la casa que se han comprado tus amigos en un pueblo y es muy fácil encontrarla: es la que tiene árboles y floreados arbustos. 
Los del campo son del campo pero no tanto de plantas. Impresionan esos pueblos en medio de la llanura sin un solo árbol en su skyline, o como se llame el panorama de pueblo. Algunos pueblos castellanos carecen por ello de lo que denominamos temperatura a la sombra.
Recuerdo, en un pueblo, un paseo por el campo con un autóctono en el que el lugareño se agachaba cada tanto a arrancar una plantita de un tirón mientras decía: un alamillo….otro alamillo…con una frialdad pasmosa.
Del mismo modo he observado que hasta en las aldeas mas pequeñas, en cuanto pueden, convierten un tramo de la carretera a la salida del pueblo en una especie de paseo. ¿Con árboles? No, con muchas farolas. La pregunta es ¿quiénes son los verdaderos amantes del cemento? Después de los concejales, quiero decir.




8 comentarios:

Moisés dijo...

No gusta demasiado el cemento en este país, no hay otra explicación. Además en los pueblos con la cosa de querer dejar de ser un pueblo y ser modernos y urbanitas se pasan con el cemento. Ya se sabe que esto no es la campiña inglesa donde crece verde hasta en la paredes, pero necesitamos los árboles y las plantas, en general, en la ciudad, en los pueblos y en el campo. Repoblemos!!! El desierto nos acecha cada vez más pero parece que es de esas cuestiones que no están en agenda. Si eso ya tal, que diría el otro.

Un abrazo.

carlos dijo...

Es un horror contemplar el paisaje desolado que limita el horizonte castellano, A lo mejor el origen de tanto cemento esté más en el Feder y en el ánimo de la diputación correspondiente por el jamón ibérico durante la celebración para inaugurar la obra. Los árboles dificultan el tránsito del tractor y reducen el pasto disponible. Las mejoras en el medio ambiente que introducen con su silenciosa labor se desprecian o se ignoran. Una pena sí. Un abrazo.

laesti dijo...

Es que a la gente del campo... ¡no les gusta el campo! El campo les gusta a los urbanitas, que tienen una visión sesgada e idealizada de la vida en los pueblos. Se piensan que es todo bucólico, verde, que te bañas en el río, que amaneces con el canto del gallo... Cuando la mayoría de los pueblos en España son secarrales y, si hay un río cerca, la fauna que te rodea son... ¡los mosquitos!

Uno dijo...

MOISÉS, yo juraría que hay mas árboles en Madrid que en los 70 kilómetros que nos separan de Toledo. Por poner un ejemplo.

CARLOS, yo bromeo con mis percepciones porque no me queda de otra. Cuándo me armo de valor y pregunto a algún aldeano por las prácticas destructivas del lugar, a las que supongo una razón ancestral que se escapa a mi nulo conocimiento del medio, solo recibo un gesto huraño cuando no una mirada que haría temblar a Hannibal Lecter.

ESTI, que no te oigan en el extranjero que nos hundes el turismo. El rural también.


ABRAZOS PARA TODOS

U-topia dijo...

Tienes toda la razón. Aún es más abismal la diferencia respecto a perros y gatos urbanitas y los que viven en el campo.

Este finde (viernes y sábado) voy a Madrid, dime algo que no me pueda perder, tengo muy poco tiempo porque voy a una reunión.

Abrazos!!

Uno dijo...

U-TOPÍA, he buscado tu telefono por todas partes pero no lo encuentro. Espero que tu tengas el mío. Te lo mando por g-mail.
Un abrazo

carlos dijo...

A lo mejor una mirada que significa: ¿Metase en sus asuntos y deje mis dineros en paz? Pues de eso se trata a lo peor, de los euros que llueven desde Europa o de los que trae el humo de los árboles. Y sobre eso no se debate. Un abrazo.

loquemeahorro dijo...

Es verdad, en el campo son poco de plantas y menos aún de animales. Los urbanitas somos los que tenemos complejo de Heidi, creo yo.