27 de marzo de 2011

Winnipeg

Una de miedo.
Yo tuve una lomo que perdí en Winnipeg (una lomo no se pierde en cualquier sitio) Se fueron con ella las fotos de recuerdo de un viaje terrorífico e irrepetible.

Mi estancia coincidió con los Juegos Panamericanos de 1999 lo que animó la ciudad extraordinariamente con la visita de atletas de aquel continente.
En Winnipeg vivía un viejo amigo que me introdujo en su círculo de amistades. Gente de las mas diversas procedencias, con una peripecia vital nunca del todo clara, siempre inquietante (no acaba uno en Winnipeg así como así).
Mi amigo ya no vive en Manitoba. Pero lo que realmente hace irrepetible este viaje no es él o los Juegos sino la certeza de que no volveré allí ni muerto.

66 picaduras de mosquito llegué a contar sobre mi dolorida piel. Y eso que habían fumigado la ciudad por aquello de los Juegos.
Los winnipeggians, aquellas criaturas de procedencia extraña, me rodeaban en los jardines de sus casas de unos bastoncillos que ardían como el incienso. Un rito que solo servía para aumentar mi angustía y en ningún caso para repeler al maligno mosquito canadiense.
Ya el primer día amanecí con un ojo a la virulé. El doctor me recomendó Muscol, un líquido pegajoso con el que cada mañana rociaba todo mi cuerpo. Esto no alejaba de mi los mosquitos pero si a cualquier ser humano, atleta o no, que hubiera podido sentirse atraido por mi.
Estas fotos no son de Winnipeg pero las hice con mi lomo. Aquella maravillosa cámara que se quedó en Winnipeg seguramente para no prolongar mi dolor con sus recuerdos.

16 comentarios:

senses and nonsenses dijo...

Winnipeg, cagar y volver...
les gustó tu sangre dulce. ...y qué te ha hecho recordar tan terrible pesadilla?

Uno dijo...

Hurgando por los cajones, aparecieron fotos hechas con mi vieja lomo, Senses. Y recordé su pérdida en tan dramáticas circunstancias.

Un abrazo

Stultifer dijo...

Viví una experiencia de picaduras en el Mar del Norte, en Holanda. Una maldita reacción alérgica por las picaduras que pude subsanar a base de ron y borracheras.

...Runagay dijo...

Cuando era niño los mosquitos del suroeste eran conocidos tanto como los de Winnipeg pero con el tiempo hemos podido acabar con ellos, o casi. También recuerdo que a los que venían de vacaciones por aquí les picaban más y más ferozmente que a los de aquí, lo mismo te pasó eso a ti.
Por aquella época yo tuve una Kodak Instamatik, que era una verdadera mierda, pero que me ha hecho reavivar tantos recuerdos...
Una pena lo de la LOMO.
Besos.

Nan de Bil dijo...

De Nueva Zelanda a Canadá...lo de madrileños por el mundo lo inspiraste tú, no?
Un beso

calamarin dijo...

Que envidia siento (sana) de todas las personas viajeras como tú... aunque haya incidentes con mosquitos.

Alforte dijo...

desde luego que es de terror, a mi me pica un mosquito mediterraneo y me sale un bulto que da miedo, allí donde me pique.
scary kisses

Uno dijo...

STULTIFER, bebí para olvidar. Y para dormir que si no no había forma.

RUNAGAY, es lo que ocurre que los autóctonos están acostumbrados y no tienen reacciones tan fuertes a las picaduras. De todas formas tengo yo un no se qué para los mosquitos en general

NAN, ultimamente no ejerzo mucho de madrileño por el mundo. a ver si le pongo remedio.

CALAMARIN, la triste realidad es que elijo estos destinos raros en un intento vano de dar un toque exótico y misterioso a mi personalidad. Pero ni por esas.

ALFORTE, recuerdo de niño que en cuanto me sacaban al campo todos los mosquitos venían a mi. Ahí se forjó mi vocación de rata de asfalto.

ABRAZOS PARA TODOS

Silver's Moon dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ut dijo...

Hay viajes que son mejor no recordar.... y cuando lo haces te entra una angustia horrible.

A mí me ha ocurrido en alguna ocasión, hay momentos en la India que prefiero borrar de mi mente.

Siento lo de tu camara... no deja des ser una gran pérdida.

Un beso

UT

Uno dijo...

Gracias UT. Una gran pérdida. la quería mucho.

Un abrazo

SRO dijo...

Muy irresistible les tenías que parecer para lanzarse a por tí, desafiando las barreras de humo y olor de los Winnipeggians, Uno.
Qué chulo lo de la lomo, con su historia. Me lo apunto porque puede resultar un bonito regalo.

Uno dijo...

SRO, la lomografía es una religión. En sus tiempos las lomos se compraban en Moscú. Los lomógrafos de Madrid tienen una tienda exclusiva en la calle Argensola. Supongo que en internet la encuentras.
No se si es el objetivo o qué pero hace unas fotos muy especiales. Le da a todo un aire "artístico".

Un abrazo

Víctor L. Briones Antón dijo...

Y es que hay lugares que nos están esperando, lo que no sé es cómo nos guardan tanto rencor...
Ahora mismo anulo el pasaje a esa ciudad que tenía comprado y guardado en un libro de mi infancia de los de barco de vapor: terror en Winnipeg. Ahora que lo pienso a lo mejor era una especie de obra anticipatoria que se refería a tu calvario.

Uno dijo...

VICTOR, si yo hubiera leido tu libro otro gallo me hubiera cantado. La lectura es que es buenísima,la mires por donde la mires.

pe-jota dijo...

Aparte el asunto de la lomo, es curioso como cuando al salir de esta piel de toro, y enfrentarnos a otras civilizaciones y culturas, el elemento de incertidumbre e inquietud se apodera de nosotros, todos tenemos un pasado, pero fuera de aquí hay más que pasados.