22 de junio de 2013

Qué lugares 6

 
El bar de museo.
Hace mucho que no tocaba el tema de los bares pero en vista de que la Coca Cola me ha copiado la idea haciendo la pelota al gremio hostelero, vuelvo a él para recuperar mi sitio.

Con la moda de los museos y su nueva política comercial nacieron los bares de museo como una parte muy importante de su imagen. En Madrid, el coqueto bar del museo Romántico intenta hacerse un hueco entre las señoras que meriendan. El San Telmo de San Sebastián o el Centro Cultural Montehermoso de Vitoria exponen en sus bares pequeñas muestras de la excelente gastronomía local. Este del museo MAK, incapaz de competir con los magníficos cafés que hay en Viena, se ha ido por lo moderno. Me sirvieron el schnitzel mas caro de la ciudad y me puse a disparar a los espejos.

5 comentarios:

carlos dijo...

Espejos, reflejos, invertidas imágenes, las mías hoy de la nueva luna llena, plena y esplendida, un café, la persona amada al lado, dulce relajación, un instante inolvidable en un romántico alamcén de sucesos... ese aparato robando momentos. El sobre coste creo que ha merecido la pena.

Ronronia Adramelek dijo...

Hace solo una semana, estaba tomando el te de las cinco en el restaurante de la Wallace Collection en Londres, que está en un patio acristalado muy bonito.

Como me gustan -aunque a veces sin ningún motivo razonable- los bares y restaurantes de museos (¿Ambigú es un término únicamente aplicable a teatros, verdad? Lástima) y ya voy camino de ser una señora que merienda, me voy a anotar el bar del museo Romántico para mi próxima visita a Madrid.

senses and nonsenses dijo...

porque me gustan mucho los bares, me horrorizan las cafeterías de los museos. en cambio, las tiendas de los museos me encantan.
para una merienda en plan damas inglesas te propongo el café del Círculo de Bellas Artes en Madrid, o desde el Hotel Londres de San Sebastián con vistas al marco incomparable.

un abrazo.

Javier Arnott Álvarez dijo...

Puritito marketing para la gestión cultural, lo vistan como lo vistan, ahora casi es más importante el bar que las obras exhibidas.

Uno dijo...

CARLOS, suena a momento perfecto. Qué envidia.

RONRONIA, no conozco la Wallace Collection pero me encantan ese tipo de museos. El bar del Romántico es pequeñito, coquetón y un pelín caro. Y no te piden el carnet de señora que toma el té.

SENSES, no se si por fin te animas a venir pero lo mejor del Círculo ahora es la terraza. A ver si Justo nos junta, aunque sea en un museo.

JAVIER, absolutamente. Me han contado que el Thyssen de Madrid le ha vuelto a dar una vuelta a su terraza.

ABRAZOS PARA TODOS