1 de febrero de 2018

Tracatrá (2)

 

Madrid-Lisboa
En los viejos tiempos casi todos los viajes largos en tren se hacían por la noche. Supongo que para que, dormido, se te hicieran mas cortos. Era mucho suponer.
Yo no pegaba ojo. Hasta la litera llegaba el pregón de los vendedores que desde el andén vendían los afamados productos locales: tortas de aquí, almendras de allá o bocatas de chorizo. Y parábamos en todas las estaciones. Yo las contaba con la esperanza del que cuenta ovejas pero terminaba saliendo al pasillo a fumar otro.
En los Madrid-Lisboa de finales del siglo XX era muy frecuente encontrarse con grupos de chicas españolas. Sabedoras de su éxito entre los portugueses, peregrinaban a Portugal a hacer de suecas en Torremolinos. Yo no las veía tan distintas de las portuguesas. Excepto por lo del bigote: nuestras vecinas llegaron a la depilación un poco mas tarde que nuestras chicas. De cualquier modo, era cierto que las españolas gustaban mucho. Me lo dijo uno de Setubal que me invitó a garrapiñadas en el pasillo.También tenía bigote pero era mas guapo que yo.

 


4 comentarios:

carlos dijo...

El sur, también en España tuvimos uno, al oeste de Badajoz. Después nos decían oprimidos, a voz en grito, en cuanto tuvieron ganada una revolución de más. Tren nocturno a Lisboa es una lectura muy recomendable para el viaje. Un abrazo.

Uno dijo...

No he leido Tren nocturno a Lisboa pero vi una parte de la película en la tele. Sin duda un texto mas poético que el mío, sin garrapiñadas ni nada de eso.
Un abrazo

...Runagay dijo...

Yo me hice varios nocturnos, Sevilla-BCN, Madrid-Paris y BCN-Milán. Me encantaba el TrenHotel, en plan pija con cabina individual con baño -bueno minibaño-, cena y desayuno en vagón restaurante, chocolatina en la almohada y a dormir al compás del tracatrá... Un lujo amanecer en tu destino, descansado y con todo el día por delante.

Uno dijo...

RUNAGAY, para los marmotillas esos lujos eran una maravilla. Yo como no era capaz de dormír, me ahorraba el gasto y prefería compartir coche cama a ver si la RENFE me daba una sorpresa agradable para entretener el imsomnio.
Un abrazo