7 de abril de 2013

El casco

 
Lo que se me pasa por la cabeza
Hablan de imponer el uso obligatorio del casco a los ciclistas. ¿Y yo en que pienso? Me pregunto quien venderá los cascos en este país y en manos de quién estará la decisión de imponer esta norma que le llenará los bolsillos. Y en cuánto se pagará por un regalito así. ¿En qué me han convertido todos estos?


7 comentarios:

senses and nonsenses dijo...

es un tema, eh. nunca me lo había planteado, pero piensa mal, y acertarás.
el segundo parece Nanni Moretti en Caro diario

Melvin dijo...

Que asco! Nos imponen el casco! Y no por salud ni por prevención, que esa es otra canción, sino por llenarse el bolsillo el tío del primo segundo del vecino del chiquillo de un ex presidente, que tras sufrir un accidente, descubrió la luz divina y comprendió que, cosa fina, había un buen negocio, prometedor y virginal. Y dicho y hecho se echó un socio muy formal y muy famoso, amigo de un Duque generoso, que apostando por la empresa, hizo firmar a la duquesa como avalista del fin, no lucrativo... Claro está... Pero al fin, todo fluyó sin recortes, auspiciado por las Cortes.... Si te preguntan, contesta que noos sabes ná... Besotes.

jaal dijo...

Ir sin casco y fumando te convierte en un delincuente, a lo mejor hasta supuestamente peligroso. Cuidado!!!

Saludos Uno



Alforte dijo...

Piensa mal y acertarás!!!
Bsote

Uno dijo...

SENSES, ¿quién me iba a decir que a mi edad iba a perder la inocencia? Canallas.

MELVIN, a ver si va a ser cierto que las crisis agudizan el ingenio: me encanta el ripio. Un género por otra parte injustamente denostado.


JAAL, esa es otra: todo es prohibir, supuestamente para que no nos hagamos pupa como si fueramos críos.


ALFORTE, yo era luz del alba, espuma del rio, candelita de oro puesta en un altar y mira en lo que me han convertido en un tipo desconfiado, receloso, mal pensado. ¡Panda de hipócritas!


ABRAZOS PARA TODOS

Javier Arnott Álvarez dijo...

Tú texto me ha desmontado el comentario irónico que estaba preparando.

Uno dijo...

JAVIER, pues no deberías cortarte que fina ironía de la tuya siempre viene bien.
Un abrazo